Diario al Día, Santo Domingo- El 25 de enero, la bioanalista Likairis Yalivés Díaz Valenzuela, de 25 años, perdió la existencia presuntamente por un teniente coronel del Ejército.
Últimas horas de la víctima
Likairis fue vista por última vez el 25 de enero en Mirador Sur, tras recibir llamadas de Samuel Elías Céspedes Valdés exigiendo su presencia en la capital dominicana.

Familiares relatan que Céspedes Valdés controlaba estrictamente sus horarios y movimientos, incluyendo pagos de transporte desde Azua de Compostela hasta Santo Domingo, limitando así su libertad personal constantemente.
Durante la relación, según testimonios, Céspedes Valdés restringía actividades cotidianas de Likairis, como acudir a salones de belleza o depilarse, evidenciando un patrón sistemático de control y manipulación psicológica.
“El tipo es un psicópata. Este hombre es totalmente un salvaje y ya se están haciendo movimientos extraños”, dijo Tolentino. Además, dijo que es “una lástima que el abogado de defensa del hombre, dijo que el hombre nunca había tomado el objeto de fuego, que él hablaba con ella pero no tenía objeto de fuego, e incluso que fue un simple accdente, que entre ellos hubo un forcejeo”.

El incidente y primeras versiones
El teniente coronel presuntamente provocó la pérdida de existencia de Likairis mediante un proyectil que ingresó por la parte trasera y salió por la boca de la víctima, según cuenta en el programa Esto No Es Radio, el comunicador Ramón Tolentino.
Inicialmente, Céspedes Valdés atribuyó la pérdida de existencia a un hecho voluntario, versión que familiares y testigos desmintieron, señalando que Likairis permanecía con vida momentos antes del suceso.

La defensa presentó versiones contradictorias sobre el objeto de fuego, primero negando posesión y luego indicando que fue un accidente durante un forcejeo. Evidencias fotográficas y comunicaciones refuerzan la intencionalidad.
Patrón de control y abuso
Familiares destacan que Céspedes Valdés ejercía dominación constante, controlando comunicaciones, horarios y desplazamientos, exigiendo cumplimiento inmediato y generando afectaciones verbales y físicas ante cualquier retraso.
El hermano de la víctima señala que no se le permitía autonomía sobre su cuerpo ni vida cotidiana. Este patrón refleja abuso sistemático de poder que culminó en la pérdida de existencia.

Implicaciones institucionales
El caso plantea posibles encubrimientos y negligencia dentro de la jerarquía militar. Céspedes Valdés tenía subordinados bajo su control directo y ejercía influencia en el Ejército dominicano.
El general Vicente, director de Inteligencia de Migración, es mencionado por familiares en denuncias sobre presuntos intentos de proteger al acusado, sugiriendo que la estructura jerárquica pudo favorecer la violencia prolongada.
“Usted, mi general, yo tengo informaciones de que usted estaría haciendo unos movimientos para poder sacar al coronel Céspedes lo más pronto posible, pero también se habla, mi general, que es su hombre de confianza, en la parte de Inteligencia, de lo que tiene que ver el cuidado de las fronteras y los puestos de retenes, pero también tengo información, general, deslíguese también, de que hoy muchos guardias están respirando porque no tienen la presión de dejarle caer la cuota que pedía el coronel Céspedes a cada uno de ellos”, dijo Tolentino.

Repercusiones sociales
La cobertura mediática nacional enfatiza la necesidad de reforzar la protección a víctimas de violencia doméstica y mejorar la atención de salud mental, especialmente para mujeres dependientes económica y psicológicamente.
Expertos y comunicadores destacan que la combinación de control, dependencia y ausencia de recursos de protección crea un ciclo difícil de romper, lo que hace prioritario implementar medidas preventivas urgentes.
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