Diario al Día, La Altagracia- Domingo de la Rosa Ubiera, de 73 años, conocido en su comunidad como “Tulingo, el Cangrejero”, fue encontrado sin vida en la playa de La Vacama, en el distrito municipal de Nisibón, provincia La Altagracia.
El cuerpo fue localizado en las inmediaciones del lugar conocido como Las Dos Bocas, tras una búsqueda que involucró a familiares, amigos y organismos de respuesta de la zona.
Según informaciones preliminares, Tulingo había salido la tarde del martes, como era su costumbre desde hace muchos años, en busca de cangrejos, oficio que lo identificaba y lo hacía reconocido entre los habitantes de la comunidad.
La recolección de cangrejos era una actividad que el hombre realizaba de forma habitual, convirtiéndose en parte esencial de su rutina diaria y de su sustento a lo largo de los años.

Al notar que no regresaba a su hogar pasadas las horas habituales, sus familiares y amigos encendieron la alerta desde tempranas horas de la mañana del día siguiente.
De inmediato se organizó un operativo de búsqueda en la zona costera, con la participación de miembros de la Defensa Civil y del Cuerpo de Bomberos del distrito municipal de Nisibón.
Los equipos de búsqueda recorrieron durante varias horas el área de la playa de La Vacama y sus alrededores, hasta que finalmente dieron con el paradero del hombre desaparecido.
Su cuerpo fue hallado sin signos vitales, tendido en la arena, en las cercanías del sector conocido como Las Dos Bocas, dentro de la misma playa donde acostumbraba desarrollar su actividad.
De acuerdo con las primeras informaciones que manejan las autoridades, se presume que la causa del fallecimiento habría sido un paro cardíaco ocurrido mientras realizaba su labor habitual en la orilla.
No obstante, serán las autoridades sanitarias y judiciales correspondientes quienes determinen de manera oficial las circunstancias exactas que rodearon el deceso del hombre.
La noticia generó profundo pesar entre los residentes de Nisibón y comunidades cercanas, donde Domingo de la Rosa Ubiera era una figura familiar y querida por su presencia constante en la playa.
Familiares y vecinos lamentaron la pérdida de un hombre que dedicó gran parte de su vida a un oficio tradicional, convirtiéndose en un referente cotidiano de la zona costera de Nisibón.