Denuncia de presunto maltrato infantil en campamento religioso de Cotuí

Un caso de presunto maltrato infantil en un campamento religioso ubicado en Cotuí ha generado preocupación sobre las condiciones en las que menores de edad permanecen bajo custodia de una organización religiosa. Una niña de 13 años fue trasladada desde Azua hacia este campamento por una pastora que conoció al padre de la menor mientras asistían a una iglesia.

La menor estuvo en el campamento durante un período indeterminado hasta que fue recuperada mediante intervención de la Fiscalía y el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI). Según testimonio de la menor y su padre, existirían condiciones inadecuadas en las instalaciones, incluyendo presuntos castigos físicos hacia otras menores y falta de acceso a educación formal.

La pastora se acercó al padre ofreciéndole llevar a su hija al campamento religioso en Cotuí, argumentando que sería beneficioso para la jovencita. El padre, quien enfrentaba dificultades para controlar los horarios de su hija adolescente, consideró inicialmente entregar la menor a CONANI.

Sin embargo, la pastora le sugirió que no lo hiciera y que le entregara la potestad de la niña para trasladarla al campamento. El padre accedió sin firmar documentación formal, basándose en la confianza establecida durante tres meses. Este traslado se realizó sin los procedimientos legales requeridos para el cambio de custodia de menores.

Cuando el padre solicitó la dirección del campamento para visitar a su hija, la pastora se mostró evasiva. El padre finalmente obtuvo la ubicación y descubrió que se trataba de una iglesia sin medidas de seguridad perimetral adecuadas. Los comerciantes locales le proporcionaron información negativa sobre el pastor Luis Guma.

Durante esta visita, el pastor supuestamente lo intimidó con utilizar conexiones gubernamentales para detenerlo. La niña fue retirada del lugar junto con otros menores mientras el padre compraba un refresco, sugiriendo que los responsables intentaban evitar el contacto entre padre e hija.

Según el testimonio de la menor, todas las niñas dormían en el piso diariamente, práctica atribuida a ejercicios de silicio propios de la tradición cristiana del lugar. La menor no asistía a ninguna institución educativa durante su permanencia.

La jovencita reveló que una muchacha era objeto de castigos físicos por parte de la pastora, quien le propinaba chancletazos justificando estas acciones bajo la creencia de que la menor poseía demonios. Esta misma muchacha era amarrada y encerrada en un cuarto.

La menor entrevistada afirmó que ella personalmente no fue víctima de violencia física, pero confirmó haber presenciado estos tratos hacia su compañera. Un comerciante local comentó sobre un incidente en el cual un niño habría fenecido y su occiso habría sido incinerado en el campamento.

El padre logró recuperar a su hija mediante intervención de CONANI y la Fiscalía. Sin embargo, el proceso reveló deficiencias en la coordinación interinstitucional. El campamento albergaba aproximadamente seis o siete niñas, todas del género femenino. Las instalaciones carecen de infraestructura adecuada para funcionar como centro de alojamiento de menores.

El caso permanece sin resolución definitiva respecto a investigaciones sobre las condiciones del campamento y el trato hacia las otras menores que permanecen allí.