Diario al Día, La Romana- Un inesperado suceso vial alteró la rutina sabatina en Guaymate y derivó en una doble situación dolorosa para una familia de la zona.
El sábado avanzaba con normalidad en Guaymate, donde transitaban vehículos y vecinos compartían actividades, hasta que un suceso vial interrumpió la tranquilidad y cambió el ambiente.
Ángela La Flor, una niña de 10 años, perdió la existencia luego de ser impactada por el conductor de una motocicleta cuando intentaba cruzar la vía principal del pueblo.

Horas después, en la misma vivienda donde se lamentaba la pérdida de Ángela, su bisabuela Alicia Juan, de 102 años, perdió la existencia debido a complicaciones previas.
Dolor en la familia
Felicia Mesca, tía de la menor, relató entre lágrimas el dolor familiar y afirmó que no hay comparación con la pérdida de la niña Ángela, apodada “Yeye”.

Felicia describió a Ángela como alegre, afectuosa y respetuosa. Recordó que la niña solía mostrar cariño incluso cuando alguien la reprendía por alguna travesura cotidiana.
“Era todo besos. Uno podía regañarla y de una vez venía y te abrazaba” relató, conservando la memoria de una menor muy cercana a su entorno afectivo.
Horas previas al suceso
Felicia explicó que, antes del suceso vial, Ángela dijo a su abuela, María Santelly Federico, que buscaría una bicicleta, pero su abuela se negó porque no podía acompañarla.

La menor aseguró que buscaría a su tía para subir juntas a la casa, pero luego insistió en ir sola porque supuestamente entregarían juguetes en la Alcaldía local.
Para no ir sola, animó a un niño de 8 años, nieto de Felicia, a acompañarla. El niño habría aceptado tras insistencia de Ángela, quien deseaba llegar a la actividad rápidamente.
Felicia estaba ocupada en su vivienda cuando un vecino llegó con el niño y dijo que había ocurrido un incidente. El menor aclaró que era “Yeye”.

“Yo estaba llena de lodo, limpiando atrás. Me puse una chancleta y salí corriendo”, recordó Felicia al describir la urgencia del momento vivido.
Ángela fue llevada al hospital con signos de vida. Felicia comentó que se movía y expresaba dolor, mientras el personal intentaba estabilizarla en la sala de emergencias.
Minutos después llegó su abuela, quien la abrazó mientras escuchaba que la niña decía que le dolían los pies. El personal recomendó traslado mediante el Sistema 9-1-1.
Felicia aseguró que la situación empeoró durante la evaluación médica. Ángela alcanzó a despedirse de su abuela diciendo “Abrázame fuerte, mamá”, según el relato familiar.

Personal médico intentó reanimarla tras sufrir complicación, pero finalmente una doctora salió en silencio y la familia comprendió que la niña había perdido la existencia.
Felicia recordó haber visto al conductor en una camilla, pero no le prestó atención hasta que agentes policiales lo movilizaron fuera del área asistencial.
Solicitan esclarecimiento del caso
La familia pidió que las autoridades aclaren lo ocurrido y establezcan responsabilidades. Felicia afirmó que confía en la ley y espera un proceso adecuado.

Ángela no tenía enfermedades y mantenía un fuerte vínculo con su abuela. La familia lamentó que la despedida de la niña coincidiera con la pérdida de la bisabuela Alicia.
La comunidad de Guaymate quedó marcada por un triste desenlace familiar que unió la partida de una niña con la de una mujer centenaria en un mismo día.
