Dominicana relata polémica situación que vivió con las autoridades

Diario al Día, Nueva York- La dominicana Maritza Germosén, residente en Alto Manhattan, vivió durante más de dos décadas constantes intervenciones de las autoridades mientras vendía especias sin licencia en una esquina de Nueva York.

Según explicó al portal NY1, esa situación se repitió alrededor de 20 ocasiones, en medio de controles municipales sobre la venta ambulante en distintos sectores de la ciudad.

“He tenido que enfrentar situaciones similares unas 20 veces… también he pagado dinero por multas”, expresó Germosén, quien mantuvo su puesto de venta durante más de veinte años en la misma zona del norte de la ciudad.

dominicana Maritza Germosén

Su experiencia refleja la realidad de unos 23,000 vendedores ambulantes que comercializan alimentos y otros productos en las calles de Nueva York sin poder regularizar su situación.

Durante décadas, un límite legal restringió la cantidad de licencias disponibles para vendedores no alimentarios a apenas 853 autorizaciones, cifra establecida desde 1979, dejando a más de 10,000 personas en lista de espera.

Ese sistema impidió que miles de trabajadores informales pudieran formalizar su actividad, obligándolos a operar sin permiso y enfrentando consecuencias legales de carácter penal por hacerlo.

La situación comenzó a cambiar con la entrada en vigor de la Ley Local 122, normativa que modifica de manera significativa la forma en que la ciudad gestiona las infracciones relacionadas con la venta ambulante.

La legislación elimina la posibilidad de detenciones por operar sin licencia y transforma muchas de esas faltas en violaciones de carácter administrativo, eliminando el riesgo de procedimientos judiciales penales.

Tras conocer la aprobación de la norma, Germosén expresó alivio por el cambio en el tratamiento legal hacia los vendedores callejeros de la ciudad.

“Feliz estoy, ya no somos considerados infractores de carácter penal”, afirmó, al explicar que anteriormente las autoridades aplicaban procesos judiciales contra quienes ejercían la actividad sin autorización municipal.

José Manuel Montero, otro vendedor dominicano que trabaja en las calles de la ciudad, también valoró positivamente la nueva normativa aprobada por las autoridades municipales.

El comerciante indicó que la legislación representa un alivio para quienes dependen de este tipo de trabajo, al permitirles continuar sus actividades sin enfrentar procedimientos de carácter penal.

Con los cambios establecidos, los vendedores que incumplan ciertas normas podrán recibir multas administrativas, pero ya no enfrentarán procesos judiciales ni riesgo de reclusión por operar sin licencia.

La reforma también contempla la ampliación gradual de permisos de venta y la creación de una oficina municipal dedicada a apoyar a los vendedores ambulantes en la gestión de licencias.

Durante años, organizaciones comunitarias habían solicitado cambios en el sistema, argumentando que la regulación existente dificultaba la formalización de miles de trabajadores que dependen de la venta callejera para sostener a sus familias.

Aunque la Ley Local 122 elimina consecuencias penales, los vendedores deberán seguir cumpliendo las regulaciones y requisitos establecidos por la ciudad de Nueva York para ejercer su actividad en la vía pública.