Una mujer expresó su temor y llanto al conocer la liberación de su hijo, a quien señaló como responsable de haberla herido y de haberla expresado el deseo de provocarle la pérdida de su existencia. La familiar describió la situación con voz entrecortada y dijo sentirse desprotegida tras la resolución judicial.
La señora relató que, tras un episodio en el que resultó herida, su hijo fue detenido; sin embargo, el proceso terminó con su puesta en libertad mediante el pago de una fianza. Según la denunciante, los hechos previos justificaban la detención, pero la medida cautelar no impidió la salida bajo caución económica.

La víctima señaló que, durante el incidente previo a la aprehensión, recibió una lesión provocada por un objeto afilado. Relató que la intervención policial se produjo después de ese suceso y que, en su relato, el sujeto fue llevado a custodia. Aseguró que el episodio incluyó señalamientos directas contra su integridad física.
La mujer afirmó además que guarda evidencia de las advertencias recibidas a través de mensajes de texto. En su testimonio mencionó literalmente “te voy a provocar la pérdida de tu existencia cuando salga” como parte de las comunicaciones que, dijo, demuestran la intención del implicado y fundamentan su temor por la seguridad personal y familiar.
En su reclamo público la denunciante criticó la decisión de permitir la libertad mediante una fianza establecida en 20 mil pesos. Señaló que la cifra le resulta insuficiente como respuesta a la gravedad de las cosas que le dijeron y expresó incredulidad ante el mecanismo que posibilitó la salida del imputado tras el pago establecido.
La afectada insistió en que conserva las pruebas escritas y en que las mismas contienen expresiones directas contra ella. Reafirmó que no busca sensacionalismo, sino medidas efectivas que reduzcan el riesgo. Explicó que su miedo no es genérico sino fundado en los mensajes y en la lesión previa que atribuye al ahora liberado.
En su observación final, la mujer pidió explicaciones sobre el criterio que permitió la fianza y reiteró su temor por la seguridad cotidiana. Ratificó que teme por su integridad y subrayó que la existencia de comunicaciones amenazantes constituye, a su juicio, un elemento de riesgo que no fue valorado de forma suficiente para mantener la privación de libertad.
El caso, tal como lo describió la denunciante, incluye la lesión por objeto afilado antes de la detención, mensajes con contenido violento que la propia afectada conserva y la puesta en libertad del implicado mediante una fianza de 20 mil pesos, situación que generó la protesta y el temor expreso de la madre.